Durante las últimas semanas, la London School of Economics ha experimentado con la creación colectiva de una constitución para el Reino Unido utilizando Loomio. Jack Bailey, de LSE – Public Affairs, ha escrito sobre la experiencia hasta ahora. ¡Gracias, Jack!
Mi país, el Reino Unido, es peculiar. A diferencia de la mayoría de sus vecinos y de la mayor parte del mundo, no tiene una constitución escrita. En su lugar, tiene leyes, convenciones, prácticas y actividades dispersas por todas partes que los abogados recopilan y describen como la constitución del Reino Unido.
Esto es inusual, por decirlo suavemente, y además nos plantea un problema: en tiempos de apatía política, las élites tienen la oportunidad de aprobar y consolidar medidas impopulares, seguras de que sus acciones probablemente alejarán al público de la política en lugar de hacer que participe en ella. Si esta miserable situación ha de cambiar, la ciudadanía debe poder exigir cuentas a sus líderes de manera efectiva, y no puede hacerlo si no sabe a qué atenerse.
A pesar de los increíbles avances de las últimas décadas en las tecnologías de la información y la comunicación, las constituciones siguen siendo redactadas casi invariablemente por grupos de “expertos”. Recientemente, Islandia probó un enfoque diferente e invitó a sus ciudadanos a participar en la redacción de una nueva constitución tras la crisis financiera. Por desgracia, el experimento fracasó con la elección de un nuevo grupo de expertos que lo detuvo antes de que pudiera convertirse en ley.
En el Reino Unido, donde han sido “los poderosos, los entendidos y los intereses creados quienes determinaron qué se consideraba o no parte de la ‘constitución’”, nos queda reflexionar, con una lentitud invariable, sobre cómo abordar los numerosos problemas a los que nos enfrentamos. Para resolver este problema, e inspirado por el espíritu del experimento islandés, ConstitutionUK pretende utilizar las redes sociales y eventos por todo el Reino Unido para crear colectivamente un nuevo texto escrito que represente los valores de nuestros ciudadanos.
La clave de la legitimidad de nuestro proyecto es la transparencia, la amplitud y la integridad del proceso. No bastaría con recurrir únicamente a los conocimientos de un pequeño grupo, por muy cualificado que esté. Esta es la constitución de todos y no el dominio exclusivo de quienes tienen estudios universitarios, son políticamente activos o cuentan con buenos contactos. Por ello, el primer problema al que nos enfrentamos fue encontrar un servicio que nos permitiera hacer realmente lo que nos habíamos propuesto. La falta de plataformas para tomar decisiones colectivas era llamativa, aunque no sorprendente si se tiene en cuenta que casi todas las organizaciones se parecen más a feudos que a democracias.
Por suerte, encontramos Loomio en el momento adecuado y nuestro pequeño pero comprometido grupo ya ha hecho varias sugerencias interesantes sobre cómo cree que debería gobernarse el país y qué valores considera que encarnan el espíritu del Reino Unido. Aunque existen otras soluciones, invariablemente su configuración implica complejidades desalentadoras que disuaden a posibles usuarios de participar.
Loomio no solo ha sido una parte integral de este proceso, sino que fue la única manera en que pudimos emprender este proyecto.
Por este motivo, la sencillez, facilidad de uso y transparencia de Loomio han sido inestimables.
En cuanto al proyecto en sí, siempre buscamos más colaboradores, especialmente de países que ya tienen una constitución escrita, así que, si te gustaría participar, te animo encarecidamente a unirte a nuestro grupo de Loomio y a leer nuestro blog o escribir en él.
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