¿Y si “sin jefes” fuera algo más que un eslogan atractivo para contratar gente? ¿Y si todas las personas de tu empresa tuvieran la misma voz a la hora de determinar los salarios? No solo el propio, sino el de todos. Parece una receta para el caos, ¿verdad?
En 10Pines, una consultora de software de Buenos Aires, “sin jefes” no es solo un lema: es su sistema de funcionamiento. Fundada hace más de 15 años por desarrolladores que buscaban una alternativa a la jerarquía empresarial tradicional, la empresa ha crecido hasta contar con 80 personas, manteniendo un compromiso radical con la toma de decisiones colectiva.

Para que esto funcionara, necesitaban algo más que buenas intenciones y valores compartidos. Necesitaban una plaza pública digital. Ahí entra Loomio, una plataforma que convierte una democracia caótica en algo sorprendentemente... eficiente y práctico.
Todas las decisiones importantes de 10Pines, desde la contratación hasta la remuneración, pasan por todo el equipo. Sí, las 80 personas. Y no, el mundo no se ha venido abajo.
“¿Vale la pena abrir una discusión en Loomio para esto?” se ha convertido en su versión de “¿deberíamos llevar esto a Recursos Humanos?”. Solo que aquí no hay un equipo formal de Recursos Humanos, sino colegas que resuelven las cosas juntos. Han establecido algunas reglas básicas importantes sobre la participación. Por ejemplo, las decisiones importantes requieren una participación del 30 %, y una sola objeción puede poner en pausa cualquier propuesta.
“Nuestra vida es mucho más fácil ahora que hemos adoptado Loomio”, cuenta Nahuel, con el alivio de alguien que recuerda cómo eran las cosas antes. A los nuevos empleados no solo se les entrega un manual de políticas: también se les da acceso a todo el historial de decisiones de la empresa y a los motivos que las sustentan. Imagina empezar un trabajo y entender realmente por qué las cosas son como son.

¿La parte fascinante? Que funciona de verdad. Cuando alguien plantea una objeción bien pensada, a menudo lleva a todo el grupo a reflexionar más profundamente. Es lo que toda sesión de lluvia de ideas aspira a ser, pero rara vez consigue.
En un mundo donde “empoderar a los empleados” significa elegir la marca de tu propia computadora portátil, 10Pines demuestra cómo es la verdadera democracia en el trabajo. Y, por suerte, se parece mucho a conseguir que las cosas se hagan.
Nahuel cuenta: “Lo que valoramos de Loomio es que tenemos un registro. Podemos avanzar en Loomio con los temas que no generan controversia, lo que nos da más espacio para hablar de lo que realmente importa cuando nos reunimos en persona. Esto es muy útil porque libera espacio en nuestra reunión Roots. Gracias por crear Loomio. Nuestra vida es mucho más fácil ahora que lo hemos adoptado.”
Lo que valoramos de Loomio es que tenemos un registro. Podemos avanzar en Loomio con los temas que no generan controversia, lo que nos da más espacio para hablar de lo que realmente importa cuando nos reunimos en persona.

Más preguntas y respuestas con Nahuel y Ludat
Nos intriga su proceso salarial. ¿Pueden contarnos más sobre cómo fijan la remuneración usando Loomio?
A la hora de fijar los salarios, 10Pines utiliza un enfoque híbrido que combina conversaciones presenciales con documentación digital. “Loomio es un apoyo enorme para nosotros”, explica Ludat, quien administra la plataforma, “pero el verdadero trabajo se hace primero en persona”. El proceso suele comenzar con conversaciones en grupos pequeños, donde toman forma las propuestas iniciales. Después, estas ideas se trasladan al resto de la organización a través de Loomio, donde cada empleado tiene la misma voz en la decisión.
Para garantizar una participación significativa en estas decisiones cruciales, la empresa exige que al menos el 30 % del personal participe en asuntos importantes como las propuestas salariales. No querrías que solo tres o cuatro votos determinaran algo tan importante como la remuneración. Pero lo que hace que su proceso sea realmente singular es el poder del desacuerdo: un solo voto de “bloqueo” puede poner en pausa cualquier propuesta. En lugar de verlo como un posible obstáculo, el equipo lo considera una oportunidad para profundizar en el diálogo. “Nunca hemos tenido que pasar por encima de un bloqueo”, cuenta Ludat. “En cambio, mantenemos la conversación hasta llegar a un acuerdo genuino”.
Este enfoque transparente tiene una ventaja adicional: crea un archivo invaluable de conocimiento organizativo. Los nuevos empleados pueden consultar el historial de decisiones y comprender no solo qué se decidió, sino por qué. Es la transparencia llevada hasta sus últimas consecuencias: no solo compartir cifras, sino también el contexto que las originó.
¿Con qué actitud empezaron a usar Loomio?
Nahuel, que lleva 15 años en el equipo, recuerda: “En 10Pines las cosas suelen empezar como un experimento y, si nos gusta, seguimos adelante”. Esa perspectiva abierta resultó crucial mientras pasaban de ser un puñado de desarrolladores idealistas a una organización de 80 personas. Mientras otras startups podrían haber abandonado sus principios ante la presión de crecer, 10Pines reforzó su compromiso con ellos. Crearon una reunión presencial mensual llamada “Roots” que cuida el tejido social del equipo. Mejoraron su proceso de incorporación para incluir un análisis profundo de su historial de toma de decisiones, conectando directamente a las nuevas incorporaciones con la historia de la empresa. Es muy diferente de la orientación empresarial habitual: en lugar de recibir documentos de políticas, los nuevos integrantes del equipo pueden explorar las discusiones y los debates reales que dieron forma a la empresa a la que se incorporan.
¿Hubo alguna sorpresa durante el camino que les gustaría compartir?
Nuestro compromiso con el consentimiento en lugar del consenso ha creado una dinámica fascinante: cuando alguien plantea una objeción bien pensada, a veces puede desencadenar lo que llaman una “cascada de desacuerdos”, en la que otras personas se sienten con la confianza para expresar sus propias inquietudes. Una propuesta que inicialmente parecía encaminada a aprobarse sin problemas puede encontrarse de repente con dificultades a medida que los participantes añaden sus objeciones.
En lugar de verlo como un problema, 10Pines lo reconoce como una señal de fortaleza. Su cultura colaborativa funciona exactamente como se pretendía.
Rob (ed.) señala: “Loomio está diseñado para apoyar ese patrón. La capacidad de cambiar de opinión durante una propuesta y ver cómo el grupo avanza hacia una comprensión compartida y con más matices.”
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